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De cómo medir correctamente el verso I

El mundo está lleno de personas que dicen escribir, por ejemplo, sonetos o décimas, pero cuando un experto escande los versos, se encuentra con que la métrica es muy defectuosa. Eso, aparte de que habla muy mal de la educación literaria del escritor, es un lastre insoportable que ofende el sentido estético del lector educado.

Para escribir buena poesía métrica se requiere de precisión matemática. Y así como en la ciencia de los números existen reglas y fórmulas, también en la Métrica. Solo el poeta que domine esos fenómenos podrá triunfar en ese tipo de poesía. Esto no significa, por supuesto, que quien domina la métrica tiene el éxito asegurado (para eso harían falta muchas cosas más), sino más bien, que quien no la domine se quedará rezagado. Mejor le sería dedicarse a la versificación irregular.

2. Sílaba métrica y sílaba fonológica

Cuando escandimos un verso debemos tener en cuenta que una cosa son las sílabas fonológicas (gramaticales) y otra muy distinta las sílabas métricas. El número de sílabas fonológicas, por ser un hecho de lengua, es constante. Las sílabas fonológicas se dividen sin tomar en cuenta todos esos fenómenos métricos que de usan para dividir en sílabas métricas. Tomemos como ejemplo el siguiente verso octosílabo, del Romance sonámbulo, de Lorca:

«Dejando un rastro de sangre».

Gramaticalmente, es un verso de 9 sílabas:

«De/jan/do/ un/ ras/tro/ de/ san/gre».

Pero métricamente es un verso de ocho sílabas:

«De/jan/doun/ras/tro/ de/ san/gre».

Esto porque aquí se toma en cuenta la sinalefa, y las dos sílabas fonológicas «do/ un» se computan como una sola.

3.0 Fenómenos métricos en el cómputo silábico

En uno de sus ensayos el genial Edgar Allan Poe escribió: «Es innegable que cualquier grado de excelencia en la métrica debe depender completamente de la rígida atención prestada a los detalles». Eso, al parecer, no lo entienden las personas que se dedican a escribir “poesía” sin prestar especial atención a los detalles. Porque como dijo Herrera, refriéndose al soneto, pero sin duda aplicable al verso en general, aquí «es grande culpa cualquier error pequeño».

En todas las artes, y sobre todo en el arte de escribir poesía, lo que diferencia a los buenos artistas de los malos, es la atención a los detalles: algo tan simple como un acento o una sílaba fueras de lugar, pueden afectar considerablemente la calidad del verso y, en consecuencia, del poema.

Un poema debe construirse «golpe a golpe, verso a verso», como dijera Machado.

En palabras Quilis «el verso es la unidad más pequeña, la menor división estructurada que encontramos en el poema». Para escribir esa «unidad más pequeña» se requieren más cuidado y esmero que para cualquier otra. Porque si escribimos buenos versos tendremos buenas estrofas y, en consecuencia, buenos poemas.

Ahora bien, si queremos que los versos nos queden bien, al menos rítmicamente, debemos tener en cuenta, y dominar muy bien, fenómenos como la sinalefa, el hiato (dialefa), la diéresis y la sinéresis. Del nivel de dominio que tengamos de esos elementos dependerá el nivel de calidad rítmica de nuestros versos.

3.1 La sinalefa

La sinalefa es la unión, en una sílaba, de dos o más vocales contiguas que pertenecen a palabras distintas; es un fenómeno normal en la pronunciación castellana (José Domínguez Caparros). Esto es: cuando una palabra termina en vocal y la siguiente comienza en vocal, se cuentan, junto a las consonantes que formen sílabas con ellas, como una sola sílaba. Ejemplo:

«La- prin-ce-saes-tá- tris-te,- ¿qué- ten-drá- la- prin-ce-sa?»

(Sextina. Rubén Darío)

En el primer hemistiquio hay una sinalefa en «princesa-está», de manera que pasa a escandirse así:

«La/ prin/ce/saes/tá/ tris/te». (7 sílabas métricas)

Es verdad que, como afirma Caparros, dos vocales, iguales o distintas, siempre pueden unirse en una sílaba, pero también es cierto que hay circunstancias que no favorecen para nada la sinalefa, y el mismo filólogo acota: «Si no se hace será por razones de tono enfático… En el verso puede no hacerse sinalefa por razones métricas».

Como podemos ver, de este diptongo, creado ocasionalmente entre la vocal que termina una palabra y la que da comienzo a otra, puede depender la aritmética del en el verso.

Hay también algunos «microfenómenos» que no podemos obviar cuando hablamos de la sinalefa. Estos son:

3.1.1 La «h» no impide la sinalefa

Algunas personas paren olvidar que cuando una palabra termina en vocal y la siguiente comienza con hache (h), también se hace la sinalefa, dado que, como sabemos, la hache es muda: «Pero el molino, la hormiga». (Pe/roel/mo/li/no/,lahor/mi/ga), a no ser que potro fenómeno lo impida.

3.1.2 La sinalefa y la «y»

Según la RAE, como nombre de la letra y, se recomienda usar el nombre ye, pero también se acepta el nombre tradicional i griega. Respecto a eso hay debates académicos, pues no es un secreto que la «y» de «i» griega no tiene nada. El caso es que, como en algunas ocasiones funciona como vocal y en otras como consonante, el estudiante a veces no sabe si hacer o no hacer la sinalefa con y. Bueno, se hace la sinalefa entre la cualquier vocal y la «y» en su uso independiente como conjunción copulativa. «la/ ro/say/la/ma/ri/po/sa».

3.1.3 La sinalefa y la coma

Una pregunta constante en quienes aprenden métrica es esta: ¿La coma impide la sinalefa? Y la respuesta es no. Tomando en cuenta que la sílaba métrica es un hecho fonético (se mide el verso tomando en cuenta su correcta pronunciación, no al revés), consideramos, pues, y apoyados en la preceptiva clásica, que la coma no impide la sinalefa, a menos que así lo quiera el poeta y para ello recurra a una licencia.

De esto dice la profesora y metrista española, Ana Vizcarrondo: «Ni las comas ni incluso el punto y coma tienen obligatoriamente que impedir una sinalefa, al menos en la preceptiva clásica española». Y cita los siguientes ejemplos:

«¡Ah! ¿No es cierto, ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor?»

(Don Juan Tenorio, José Zorrilla)

«Claro cisne del Betis que, sonoro
y grave, ennobleciste el instrumento
más dulce, que ilustró músico acento,
bañando en ámbar puro el arco de oro,

»a ti lira, a ti el castalio coro
debe su honor, su fama y su ornamento,
único al siglo y a la envidia exento,
vencida, si no muda, en tu decoro».

(A Don Luis de Góngora, Lope de Vega)

Para concluir con esto de la coma, recuérdese que esta es un signo gráfico, es decir, se marca para marcar una pausa breve, pero no es verdad que hablamos siempre respetando todas esas pausas. Al hablar, ni siquiera el punto respetamos siempre. De manera que ni este impide necesariamente la sinalefa, aunque en este caso lo recomendable es no hacerla, por lo abrupta que resulta.

3.1.4 La sinalefa y el triptongo

Otra pregunta frecuente es qué hacer cuando se encuentran tres vocales. ¿Se puede hacer esa sinalefa? Se puede, pero no es aconsejable. Domínguez Caparrós presenta un ejemplo de sinalefa de cuatro vocales:

«que parientas del no vio aun más cercanas».

Siendo esta la forma de escandirlo:

«que/pa/rien/tas/del/no/vioaun/más/ cer/ca/nas».
(Góngora, Soledad Primera, v. 620).

¡Impronunciable! Ciertamente impronunciable.

Me parece complicado, pero si el poeta puede leerla, entonces que la haga. Recuérdese que las letras son símbolos con los que representamos sonidos; la grafía es la representación física del fonema. Se escribe lo que se pronuncia, y el caso específico de la métrica, se escande como se habla. Lo que hacemos al escandir un verso es marcar la forma en que debe ser leído, diferente, casi siempre, a la forma en que se escribe.

En José Domínguez Caparros nos dice que tres o más vocales, pertenecientes a más de una palabra, no pueden formar una sílaba métrica, a menos que el orden de disposición de las mismas vaya de la más abierta a la más cerrada, o de la más cerrada a la más abierta, o que la más abierta esté en el centro. No pueden unirse −dice− si la vocal más cerrada está rodeada de vocales abiertas.

La sinalefa de más de dos vocales es posible, sin embargo, resulta muy violenta. Entre los buenos poetas encontraremos algunos que la hacen (no diré que la practican) y otros que prefieren evitarla. Miremos por ejemplo este verso de Cervantes:

«poeta ilustre, o al menos magnífico»

Hay tres vocales consecutivas (las he marcado), pero no se hace la sinalefa tripe «teoal», sino solamente «oal». De manera que el verso debe escandirse así:

«po/e/tai/lus/tre,/oal/ me/nos/ mag/ní/fi/co»
(11 sílabas métricas)

Veamos también esta estrofa de Góngora, dada por Caparros:

«Este pues centro era
meta umbrosa al vaquero convecino,
y delicioso término al distante,
donde, aún cansado más que el caminante,
concurría el camino».

(Góngora, Soledad primera)

En el cuarto verso (la he marcado) hay una sinalefa de tres vocales: «deaun» y el verso se escande así:

«Don/de,aún/ can/sa/do/más/queel/ca/mi/nan/te».
(11 sílabas métricas).

¿Verdad que se lee algo forzado? Esta sinalefa de tres vocales también es ejemplo de que, según la preceptiva clásica, la coma no impide la sinalefa.

En el último verso, aunque hay tres vocales consecutivas, no se da la sinalefa de tres vocales, porque la í tónica lo impide. Y el verso se lee así:

«con/cu/rrí/ael/ca/mi/no».
(Siete sílabas métricas)

Dicho esto, y aunque hay muchísimo más que decir de la sinalefa, damos por concluidas estas palabras, para pasar a otro fenómeno métrico.

Miguel Contreras
Entregas especial para los estudiantes del «Curso de romance, décima y cuarteta».

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